Escuela confesional, escuela laica, escuela neutra…

El nuevo gobierno socialista español se propone paralizar la reforma educativa aprobada por su predecesor del Partido Popular, que entre otras cosas instauraba una asignatura común de religión, con dos versiones: una confesional y otra no confesional, a elección de los alumnos. La fórmula es semejante a la que existe o se plantea en otros países, pero desde el principio fue muy combatida por algunos sectores. El catedrático de Instituto Felipe-José de Vicente Algueró examina en el siguiente artículo los argumentos empleados contra la clase de religión.

Felipe-José de Vicente Algueró

20/04/2004.-
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Los profesores de religión advierten contra el fundamentalismo laicista

Entre los enemigos de la clase de religión en España se encuentran los dos mayores sindicatos de profesores del sector público. En esto no coinciden con la parte implicada de sus bases.

Así se ha podido comprobar de nuevo a finales del mes de marzo, cuando la Asociación Profesional de Profesores de Religión en Centros Estatales (APRECE) celebró su congreso en Santiago de Compostela. Al término de la reunión, la APRECE publicó un comunicado que denuncia “el acoso que está sufriendo la asignatura y su profesorado desde diferentes grupos, que dan prioridad a la ignorancia religiosa, frente al diálogo interreligioso en la escuela”. El comunicado afirma la necesidad de sostener “la enseñanza pública en su lucha contra la ignorancia, también la religiosa, para evitar que haya quien viva con prejuicios y sumido en irracionalidades”. Y frente a la campaña contra la clase de religión, advierte: “El laicismo radical también puede ser un fundamentalismo”.

El comunicado sale al paso de “ciertas declaraciones a la opinión pública” que critican la LOCE como si implantase las calificaciones para la asignatura de religión. APRECE señala, en cambio, que “en ningún momento desde la instauración de la democracia la religión dejó de ser evaluada, calificada y de tenerse en cuenta en el expediente académico del alumno, a excepción de los casos de solicitud de becas y para las pruebas de acceso a la universidad. Han sido las alternativas a la enseñanza de la religión las que carecieron de valor académico y es precisamente la reglamentación que desarrolla la LOCE la que se lo da, como corresponde a todo trabajo serio que se hace en la escuela”.

En conclusión, “APRECE defiende la fórmula que ofrece la LOCE o cualquier otra en la que el saber religioso forme parte de la cultura y los saberes que deben enseñarse y aprenderse en la escuela, dejando a salvo la aceptación personal y libre de la fe, que no es objeto del sistema público escolar”. ACEPRENSA.

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